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Las características de la violencia de la adolescencia en la familia, en la V reunión del Observatorio de Violencia Intrafamiliar

El Observatorio de Violencia Intrafamiliar celebró su quinto
encuentro, una reunión en la que contamos con la participación de Juan Carlos
Romero y de Ángel Estalayo
, ambos profesionales con amplia trayectoria en los ámbitos
de la protección y la justicia juvenil desde el Instituto de ReintegraciónSocial de Euskadi (IRSE-EBI) y pioneros en el trabajo con adolescentes y
familias en conflicto.
Como en otras ocasiones, el Observatorio reunió a una
treintena de profesionales que trabajan con infancia y adolescencia en
situación de violencia desde diferentes ámbitos. El objetivo de estos
encuentros es contar con la experiencia y conocimiento de profesionales e
intercambiar impresiones y experiencias con todos los participantes.


Juan Carlos Romero abrió la reunión reconociendo que la
violencia adolescente es una preocupación creciente
. El bullying, el
ciberbullying, la violencia intrafamiliar o en la pareja, son fenómenos para
los que, en su opinión, se necesitan cada vez más recursos especializados.
“Cuando se están incrementando plazas para adolescentes, es por problemas de
violencia, de chavales con lo que nadie puede”, explica.
Además de constituir un fenómeno creciente, existe
una “nueva violencia filioparental» “hasta 2004 o 2005, la violencia estaba
asociada al consumo de tóxicos, bien como medio para conseguir la dosis o en
situaciones de pérdida de consciencia, y al sufrimiento de la violencia por
parte de los chicos. Hoy la violencia está presente en familias más o menos
normalizadas en las que los hijos han tenido un buen desenvolvimiento hasta que
han llegado a la adolescencia”, explicó Romero.
En cuanto a la relación entre violencia y género, esta es una
asociación que con frecuencia se hace pero sobre la que hay controversia.
Por la experiencia de estos expertos, no hay discriminación en la violencia ejercida cuando el hijo
tiene poder sobre ambos. El rol de género influye porque generalmente es la madre
la educadora y los primeros problemas surgen en torno a las normas y los
límites. “Como la madre se encarga más del cuidado de los hijos, es la
destinataria de la violencia, pero cuando el padre es cuidador y tiene ese rol,
también sufre la violencia”.
Si hablamos de quienes ejercen la violencia, sí que se
observa un papel más relevante de las chicas, donde se está viendo cada vez
violencia física más grave. “Me preocupa la sexualidad, cómo las chicas
mantienen relaciones afectivas desde lo sexual o mantienen relaciones sexuales
no deseadas, aunque no sean forzadas, y cómo esto influye en la construcción de
su identidad y en la estigmatización”, reconoció Romero.
La Violencia Filioparental se ve como una violencia escalada
en la que se interviene tarde y desde dispositivos de baja intensidad que sólo
funcionan cuando la problemática es leve. “Yo creo que hay que sopesar muy bien
los casos porque si llevamos a los chicos o chicas a un dispositivo de baja
intensidad y no funciona, esa intervención se 
vivirá como un fracaso”. Por eso el recurso que se elige a la hora de
tratar las situaciones de VFP es importante.
En la descripción de la VFP se señalan varios aspectos:
  • La diferencia entre el síntoma y la causa del
    síntom
    a. El consumo de tóxicos, por ejemplo, no sería un desencadenante sino
    que puede serlo una mala relación que hace que el chaval pase más tiempo fuera
    de casa, no vaya a clase y se aburra y empiece a consumir. “Lo que hemos
    observado desde Euskarri es que antes de la conducta violenta hay, o bien una
    crisis parental, una crisis conyugal o una crisis familiar por muerte o accidente;
    en cualquier caso hay un sufrimiento mal llevado”, explicó Romero. “El impacto
    de la conducta violenta nos ciega de la causa o del volumen de la causa de la
    violencia, que no siempre es proporcional”, añadió Ángel Estalayo.
  • La diferencia entre la violencia reactiva y la
    instrumental
    ; la violencia reactiva, que viene de aspectos que no se pueden
    controlar, y la violencia instrumental, ejercida para obtener un beneficio.
  • El componente progresivo o regresivo de la
    violencia.
  • La violencia como forma de renegar de los
    cambios o la violencia como búsqueda de identidad.

En cuanto a la reacción de la familia ante la violencia y su
relación con los profesionales, los expertos señalaron varias ideas
fundamentales:
  • El tipo de intervención que hace la familia, si
    contiene la violencia o la expulsa.
  •  La importancia del análisis de la demanda de la
    familia
    cuando acude a los profesionales para la elaboración del plan de
    trabajo, con el adolescente y con la familia. En este sentido, es importante
    definir bien lo que quieren lograr los padres y mantener mucho el contacto con
    ellos.
  • La necesidad de la terapia para trabajar la
    relación familiar.
  • La importancia de generar experiencias en las
    que hay dificultad en la relación pero en las que luego se logra que salga
    bien.

Puedes contactar con Espacio Ariadna
a través del siguiente formulario

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